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Un hogar hostil y mi primer amor me hicieron lo que soy ahora
Hace tiempo que checo esta pagina y por fin me armé de valor para contarles mis inicios, hace tiempo que me deshice de mi nombre de varón, mi nombre de mujer es Jessica y estos son mis comienzos.
Vengo de un barrio muy pobre, mis padres trabajaban muy duro por que eran jovenes e inexpertos, al parecer yo fui la causa por la que se casaron, siempre estaban discutiendo sobre dinero y mejorar las cosas, mi padre se embriagaba y casi no llegaba a casa y mi madre en los primeros dias de mi pubertad ultimamente engañaba a mi padre, a mi a veces me descuidaban, ni siquiera les importaba discutir aun yo presente, esto me hacia irme de la casa por muchas horas, a veces me llevaba mis cosas para hacer mi tarea, el estudio era el unico incentivo que tenia para salir de ahí.
Un dia, saliendo de mi casa por otra discusión, me fui colina abajo ya que el barrio estaba en la cima de ella, y me puse a llorar, yo soy muy sensible, lo unico que deseaba era que dejaran de discutir y vivir como una familar tranquila, en ese momento pasó un tipo en una bicicleta, un hombre de 26 años llamado Flavio.
-¿por que lloras?-
-mis padres no dejan de discutir… y ya me harté… quisiera irme-

Flavio me secó las lagrimas y me dijo que me invitaba un helado a su casa, yo acepté sin pensar, se supone que no se debe hablar con extraños pero a mi no me habian enseñado eso… durante el camino nos presentamos y todo, el era agradable, su casa que estaba debajo de nuestro barrio era elegante, le pregunté por que vivia en un barrio asi y me dijo que era para tener tranquilidad, dentro el lugar era de buen ver, asi que me senté en la sala y me dejó solo para traer el helado, cuando lo trajo me sentí bien un momento, le dije que era un buen muchacho y me dijo gracias, le dije que era la unica persona que me habia tratado bien, despues de eso me puse a llorar y el me abrazó, me hizo sentir mejor y no queria que me soltara, sin saber como pasó nos besamos, la verdad me gustó mucho, sentia como me tocaba tod@ y me gustaba, yo solo tenia una playera ajustada y unos pantaloncillos muy cortos, sentia como me quitaba la camisa y los pantaloncillos, simplemente quedé en trusa, calcetas y tenis, me daba pena estar desnudo pero cuando el me abrazaba y besaba me olvidaba de eso, entonces el se desnudó y se tire encima de mi pasa seguirme tomando, me gustaba que me abrazara y no queria que terminara, siento como me quita la trusa y me alza las piernas, empezó a darme de lenguetazos en mi ano y me gustaba, gemia del gusto pero nervioso, entonces siento que quiere meterme algo por atras y al ver que era resultó ser su pene.
-¡¡¡no, me duele… sacalo!!!
-descuida, lo haré lento para que no te duela-
entonces empieza a moverse lentamente, me dolia mucho y le decia que parada pero no me hacia caso, simplemente me acariciaba la cabeza y me decia que aguantara, que el dolor pasaria, y despues de un rato sufrir me empezó a gustar, tanto fue que se sentó en el sillon conmigo encima, yo era el que se movia mientras pegaba mi cuerpo al suyo, sentia como abria mis nalgas para hacerlo mas profundo, hasta que se corrió dentro de mi, cxansado me pegué en su regaso mientras el me abrazaba y tocaba un poco.
-¿¿¿te gustó???-
-si… mucho-
-si quieres puedes volver mañana-
Acerté con la cabeza y me toma del rostro para besarnos una vez mas, esa noche sentia un poco de dolor en mi ano pero me gustaba sentirlo, aunque esa noche lo unico que lo arruinó fue el hecho de que mi madre estaba con otro hombre y me puse a llorar un poco y a extrañar a Flavio.
En la tarde del día siguiente me fui corriendo a casa de Flavio para verlo, el me esperaba en casa y cuando abrió la puerta me le lanzé a sus brazos y nos besamos, me dijo que tenia una sorpresa para mi en su habitación y me indicó donde ir, al llegar vi un vestido azul de niña pequeña, zapatos negros, calzoncitos azules y pantimedias blancas, me dio un poco de miedo pero me puse todo, al verme en el espejo me veia realmente hermosa, aunque un poco apenada, llamé a mi Flavio y al verme se quedó sorprendido.
-te vez hermosa-
-¿en serio?… gracias-
se acercó a mi y me besó de lo lindo, sentia sus manos tocar mi trasero, entonces me empuja lentamente hacia abajo donde saca su pene y me pide que se la chupe, no dije nada pero nerviosa la metí en mi boca, tenia un sabor y olor extraño pero agradable, pasó tiempo hasta que se corriera dentro de mi boca, despues de eso me quita el vestido y me sube a la cama, me llena de besos y caricias que tanto me gustaba y entonces hace a un lado mis pantimedias y mis calzoncitos, toma mis piernas en sus hombros y empieza a penetrarme otra vez, ahora ya no me dolia tando, yo simplemente me dejaba, empezó a acelerar mas y mas hasta que se corrio dentro nuevamente.
-te amo- le dije
-y yo a ti… Jessica-
-¿Jessica?… ¿por que me llamaste asi?
-¿no te gusta el nombre?-
-No, si… me gusta-
Desde esos dias estuvimos haciendo el amor todos los dias, hasta que se levantaron sospechas y tuvo que irse, pero me dejó un lindo recuerdo… ahora tengo 23 años y estoy viviendo con un señor de 31 como Jessica… Flavio, te extraño y te agradesco todo.

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